El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, ha renunciado después de un informe que muestra que la Iglesia de Inglaterra ocultó durante años abusos sexuales y físicos a más de 100 menores.
Welby, de 68 años, no promovió una indagación efectiva sobre los delitos de John Smyth QC, quien abusó física y psicológicamente de niños y jóvenes desde los años 70.
De acuerdo con el informe independiente Makin, la Iglesia estaba al tanto de estos abusos desde 2013, pero no se notificó a la policía, lo que habría posibilitado que Smyth se enfrentara a la justicia. En su carta de renuncia, Welby manifestó su tristeza y reconoció que la Iglesia necesita transformarse para salvaguardar a los más vulnerables: “Espero que esta decisión aclare la gravedad con la que la Iglesia de Inglaterra comprende la necesidad de cambio”.
Desde la divulgación del informe, el arzobispo de Canterbury ha enfrentado aumentadas presiones para renunciar, apoyadas por una solicitud de más de 13.000 firmas, incluyendo tres de los miembros del Sínodo General. La obispa de Newcastle, Helen-Ann Hartley, comentó que la dimisión de Welby no solucionará todos los problemas de salvaguarda, pero enfatizó que sería una evidente señal de cambio. «¿Es posible confiar en que la Iglesia nos brindará protección? «La contestación, en este instante, es ‘no’», afirmó.
El documento describe que John Smyth, un jurista y líder religioso evangélico, condujo campamentos cristianos donde infligió abusos físicos, sexuales y psicológicos a jóvenes. Su situación, que abarca tres naciones y 130 afectados, muestra un efecto devastador y una ocultación sistemática por parte de la Iglesia.
